Intertwined carrots

Las citas como adulto mayor con un trastorno hemorrágico

Cómo enfrentar los desafíos de estar 'de vuelta en el mercado'
Author: Leslie Pepper

Salir en citas casi siempre es un desafío. Salir en citas cuando se sufre de un trastorno hemorrágico, especialmente en la madurez, añade una capa adicional. Basta con preguntarle a Omar Williams, de 40 años de edad, de San Francisco. "Dudo en intentar buscar una cita", dice. "Camino con una cojera muy pronunciada, así que no puedo bailar bien. Siempre estoy rígido, así que no me muevo con fluidez. He tenido varias experiencias en las que las mujeres me preguntan por qué cojeo y cuando se los explico, su interés desaparece. Hace que se me quiten las ganas de lidiar con eso una y otra vez".

Gary Pennington, de 61 años de edad, de Corrales, Nuevo México, pensó que su divorcio sería el final de su vida amorosa. Estaba seguro de que cualquier mujer que conociera pensaría que él era una carga. "Pensaría, 'no va a estar sano, no va a poder hacer todas las cosas que puede hacer alguien normal, y me va a estorbar'", dice Pennington.

Estos son sentimientos universales para las personas con un trastorno hemorrágico que salen en citas en la mediana edad o después, sin importar su género u orientación sexual. "El riesgo de rechazo, que es algo muy humano, está en la raíz", dice Dana Francis, MSW, trabajadora social del programa de hemofilia en adultos del Centro de Tratamiento de la Hemofilia de la Unidad de California, San Francisco.

Y cuando están en una relación, las personas con trastornos hemorrágicos pueden tener otras preocupaciones. "Las personas a menudo piensan, si saco mis agujas y mi factor, ¿voy a darle un enorme susto a alguien?", dice Francis.

Realidades de las relaciones

La buena noticia es que muchos de estos obstáculos pueden superarse. Cuando Pennington conoció a su novia actual, al principio ella era sobreprotectora y tenía dudas. Pero él le demostró que su hemofilia no iba a detenerlo. "Me gusta mucho el excursionismo. Atravieso montañas cargando mochilas de 60 a 100 libras, así que ella ha visto que puedo hacer todo lo que quiero", dice. Cuando tiene un episodio hemorrágico, su novia ha aprendido que tiene que hacer una pausa, tomar medicinas, y después estará bien. "Es un esfuerzo en equipo, hay ocasiones en las que tengo que ayudar a cuidarla, y otras ocasiones en las que ella tiene que cuidarme a mí. Por suerte, mi novia está dispuesta a hacerlo", dice.

Algunos problemas con la relación pueden llegar a ser más fáciles al llegar a cierta edad. El matrimonio de Pennington terminó porque él se negó a tener hijos. "Mi familia ha tenido hemofilia desde la antigüedad", dice. "Y decidí que nunca habrá otro Pennington con hemofilia, porque no voy a tener hijos". Su novia actual ya tiene hijos, así que el tema no fue un problema.

Williams siente que la edad tiene otros beneficios potenciales. "Conforme me he vuelto mayor, siento que he salido en más citas, porque las personas son menos superficiales", dice. "Conforme envejecemos, creo que reconocemos que la belleza se desvanece y que el carácter es lo que importa, porque es con lo que formas una relación de largo plazo".

Pese a los desafíos que puede presentar un trastorno crónico para una relación, tener un compañero para enfrentar la vida puede hacer que hasta los peores momentos sean más tolerables. Dice Francis: "Es muy humano querer tener un compañero y alguien con quién hablar y con quién hacer cosas, incluso si a veces es difícil llegar".


Lidiar con la revelación – ¡de nuevo!

Volver a salir en citas durante la mediana edad o después significa confrontar el delicado asunto de cuándo revelar un trastorno hemorrágico. La trabajadora social Dana Francis, MSW, tiene algunas sugerencias para facilitar el proceso:

Acepte su nerviosismo.

Cuando sienta que es el momento de revelar su trastorno hemorrágico, está bien decir algo como, "me pone un poco nervioso tocar este tema, pero hay algo que realmente quiero decirte. Y espero que puedas escucharme y que podamos hablar sobre el tema y salir adelante".

Haga la revelación con delicadeza.

Podría decir algo como: "hay algo que realmente necesito decirte. Tiene que ver con mi salud, y quiero explicarlo y ser honesto. Quiero contestar tus preguntas y oír tus reacciones".

Dé una breve explicación de su trastorno.

No tiene que dar todos los detalles científicos. Ofrezca los puntos importantes. Explique lo que tendrá que hacer cuando sufra una hemorragia. Puede añadir algo así como: "es un problema crónico, pero es mucho más manejable que antes. No quiero que te asuste, pero necesito que lo sepas".