Cómo tratar los hematomas que se presentan en los trastornos hemorrágicos

Para los miembros de la comunidad de trastornos hemorrágicos, los hematomas son comunes. Pero aunque aparecen fácilmente, hay varias maneras de controlarlos. Utilice estos métodos para tratar los hematomas.
Author: Michael Hickey

La fácil aparición de hematomas es uno de los síntomas más comunes y frecuentes de la hemofilia. Después de todo, un hematoma aparece cuando una lesión provoca el sangrado de pequeños vasos sanguíneos debajo de la piel, y tener hemofilia significa que la sangre no coagula adecuadamente, por lo que incluso los golpes pequeños pueden convertirse en hematomas grandes.

Afortunadamente, hay métodos para limitar la extensión del hematoma. Use estos consejos para controlar los hematomas y aprenda cómo identificar cuándo estos son un signo de algo más grave que requiere atención médica y necesita tratamiento con el factor de coagulación. Para los hematomas graves, contacte a su centro de tratamiento de la hemofilia (hemophilia treatment center, HTC), para que pueda recibir la atención médica adecuada. 

Utilice el método R.I.C.E. para los hematomas por la hemofilia

Esta estrategia de eficacia comprobada son las siglas en inglés de “reposo, hielo, compresión y elevación", y se usa para tratar esguinces, distensiones y hematomas al ralentizar el sangrado y reducir el dolor. El método R.I.C.E. es eficaz para los hematomas menores y debe iniciarse lo antes posible.

Reposo: Después de que se produce un sangrado, y mientras su cuerpo sane, el área afectada debe hacer reposo y estar protegida. Dependiendo del lugar del hematoma, evite realizar determinadas actividades, como levantar objetos pesados si el hematoma está en el brazo o caminar si el sangrado está en las piernas.

Si siente dolor, quizá sienta la tentación de masajear el área del hematoma pero, si lo hace, podría provocar que se rompan más vasos sanguíneos y se agrande el hematoma.

Hielo: Ponga una bolsa de hielo en el hematoma; la temperatura fría ralentizará el flujo sanguíneo en esa área y reducirá la cantidad de sangre que se filtra de sus vasos. Los especialistas recomiendan la aplicación de hielo de 15 a 20 minutos cada dos o tres horas durante las primeras 24 a 48 horas después de la lesión. Asegúrese de envolver el hielo en una toalla, ya que colocarlo directamente sobre su piel puede causar quemaduras por frío o incluso congelamiento.

Compresión: Ejerza presión sobre el área lesionada con una banda médica elástica para ralentizar el sangrado y reducir la inflamación causada por el hematoma. Envuelva la banda elástica para que quede ceñida, pero no demasiado apretada. Si el área lesionada cambia de color y se enfría o adormece, es probable que haya envuelto el vendaje demasiado apretado. En este caso, quítese la banda y vuelva a envolverla para que no quede tan apretada.

Elevación: Mantenga elevada la extremidad lesionada para que esté más alta que su corazón. Esto evita que la sangre se acumule fácilmente, lo cual agranda los hematomas.

Signos de hematomas graves

Los hematomas graves requieren atención médica y posiblemente tratamiento con el factor de coagulación. Pero ¿cómo puede diferenciar un hematoma regular que puede tratarse con el método R.I.C.E. de los hematomas que son signo de un sangrado grave? Hay signos, entre ellos:

Si no está seguro sobre la gravedad de un hematoma, siempre es mejor contactar a su HTC.