Llegar a la mediana edad con un trastorno hemorrágico puede pasar factura a su salud mental. La realidad de vivir más que muchos de sus compañeros, la incertidumbre de envejecer sin una hoja de ruta y el miedo a que su tratamiento pueda desaparecer gradualmente pueden ser desalentadores.
“Algunas personas se centran en su trastorno hemorrágico, pues piensan: 'es algo físico, puedo sobreponerme a todo lo demás'; pero no se dan cuenta de que la mente y el cuerpo son una unidad”, dice Mosi Williams, doctora en psicología, trabajadora social clínica licenciada en el Adult Hemophilia Treatment Center del UCSF Medical Center de San Francisco. “Tal vez no vean el impacto del estrés o del dolor crónico y cómo eso puede repercutir en nuestros estados de ánimo”.
Es posible que las personas mayores no reconozcan la depresión o la ansiedad en sí mismas si no se sienten abrumadoramente tristes. Pero perder el interés por las actividades favoritas, sentirse emocionalmente insensible o enfadarse más a menudo pueden ser signos de estas afecciones.
“En los hombres, la ira es una emoción socialmente más aceptable que decir 'Estoy deprimido'” —afirma—. He visto pacientes que sienten que no tienen nada que esperar con ilusión. Están perdiendo lentamente sus actividades debido a la movilidad, y puede haber una pérdida de identidad”.
Medidas que puede tomar
Si empieza a notar cambios en su estado de ánimo y en sus emociones, siga los siguientes pasos:
- Visite a su proveedor de atención primaria. Pueden remitirlo a un terapeuta o recetarle medicamentos, si es necesario. También puede acudir al equipo de su centro de tratamiento de la hemofilia y a su trabajador social para que lo orienten.
- Busque personas que lo escuchen. Hablar de sus sentimientos con amigos o familiares puede ser de ayuda. “Averigüe el apoyo que tiene en su vida y dentro de la comunidad de trastornos hemorrágicos” —dice Williams—. A través de las secciones locales, puede encontrar grupos de apoyo para hombres y mujeres. No son necesariamente grupos clínicos (de terapia), pero son grandes oportunidades para reunirse, interactuar y conectar”.
- Realice actividad física, ya que esto puede mejorar su estado de ánimo. También pase tiempo en la naturaleza.
- Socialice. Salga con sus amigos o reaviva viejas amistades. “Relacionarse con los demás puede ayudar a algunas personas a superar la soledad”, afirma Williams.
- Planifique el futuro. Sea consciente de lo que le gustaría hacer a los 50, 60 y más años. “Hacemos planes para casarnos, conseguir un trabajo, tener hijos” —dice Williams—. ¿Qué pasa con esta etapa? Si no sabemos qué nos espera, esa incertidumbre puede contribuir a que nos sintamos desesperanzados”. Empiece a visualizar cómo podría ser este periodo de su vida. ¿Quiere viajar? ¿Vivir en un espacio más pequeño? Empiece a tener estas conversaciones con su familia para que no le resulte tan abrumador.
- Apóyese en la terapia. Empezar puede resultar incómodo, y tal vez tenga que buscar para encontrar a alguien con quien se sienta a gusto, pero la terapia puede ser beneficiosa. “Soy terapeuta, y hago terapia porque me ayuda —dice Williams, que tiene hemofilia A grave—. Hay momentos en los que necesito apoyo, y otras veces, es agradable tener un clínico profesional que le ayude a procesar las cosas o a establecer objetivos”.
El sitio web Steps for Living contiene abundante información sobre cómo envejecer bien con un trastorno hemorrágico.