Quistes ováricos

Cómo reconocer los síntomas y las complicaciones
Author: Sarah Aldridge

El dolor que causa la ruptura del apéndice casi no tiene paralelo. Pero las mujeres que sufrieron la ruptura de un quiste ovárico dicen que es muy parecido. “No podía caminar ni apoyar la pierna derecha porque el dolor era tan agudo”, dijo Sarah Fey, de 38 años, quien tiene la enfermedad de von Willebrand (VWD por sus siglas en inglés) de tipo 1. “Pensé que quizá tenía apendicitis”, dijo la coordinadora de proyectos de Gilbert, Arizona.

He allí el problema: la confusión sobre quistes ováricos y sus complicaciones. Las mujeres con trastornos de sangrado deben saber si son susceptibles a quistes ováricos y cómo enfrentarlos.

Obstáculos para la ovulación

Todos los meses, el cuerpo se prepara para el embarazo formando un folículo, un pequeño saco lleno de líquido alrededor del óvulo. Normalmente el folículo se rompe, libera el óvulo y luego se disuelve. Sin embargo, si el folículo no se abre o disuelve, se forma un quiste. A medida que se acumula líquido en este, el quiste folicular o funcional crece. Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (US Centers for Disease Control and Prevention o CDC), los quistes ováricos son comunes durante los años de fertilidad. La mayoría desaparece sin problema alguno.

Pero la situación es distinta en mujeres con trastornos de sangrado, afirmó la Dra. Andra H. James, ginecóloga-obstetra de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia en Charlottesville. Eso se debe a que ellas pueden sangrar incluso durante la ovulación normal, cuando se libera el óvulo del saco folicular. Y el sangrado puede ser considerable. “Corren peligro de quistes ováricos hemorrágicos”, indicó James. “Pueden sangrar dentro del propio folículo y el abdomen”.

Tras ir a la sala de urgencias hace seis años, Brooke Connell, de 31 años, descubrió que es propensa a los quistes ováricos. “Tuve un quiste ovárico hemorrágico que reventó”, dijo la especialista en relaciones públicas y mercadeo de Kansas City, Missouri. “Cuando me hicieron una ecografía, podían ver sangre alrededor de este”.

Connell, quien tiene VWD de tipo III, recibió un diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico, la incapacidad de producir folículos maduros. A fin de salir embarazada, se hizo tratamientos para la infertilidad. “Durante varios ciclos tuvimos que suspender los medicamentos que estimulan los ovarios a que produzcan más óvulos debido a que tenía quistes grandes en un ovario o ambos”, afirmó Connell.

Los quistes ováricos también se presentan en mujeres con otros trastornos de sangrado, como hemofilia, deficiencias de factor poco comunes y defectos de plaquetas.

Síntomas sutiles y graves

Es fácil pasar por alto los síntomas leves de quistes ováricos. Por ejemplo, se puede suponer incorrectamente que el dolor de estómago, la hinchazón y un dolor constante en la espalda se deben al síndrome premenstrual. Fey tuvo esos síntomas en el 2013. Uno de los indicios fue presión en el abdomen. “Me sentía llena incluso cuando tenía hambre”, recordó. Atribuyó la necesidad de orinar de noche a su edad. Pero el mayor volumen de sangre durante la menstruación hizo que consultara con su médico. “En el otoño, una ecografía detectó quistes en ambos lados”, dijo.

Cuanto más grande el quiste, más dolor se siente, afirmó James. Cuando tienen de 5–10 cm (2–4 pulgadas), pueden comenzar a causar problemas. El de Connell tenía 6 cm (2 1/3 pulgadas) cuando reventó. Los quistes que revientan pueden causar sangrado interno, que a veces va acompañado por dolor intenso. “Los quistes muy grandes pueden hacer que el ovario se retuerza, pero eso es en casos extremos”, afirmó James. Esta torsión del ovario puede interrumpir la circulación, lo que produce infertilidad permanente.

Factores de tratamiento

El tratamiento de quistes ováricos depende de varios factores. Si son pequeños y asintomáticos, pueden desaparecer por sí solos en aproximadamente tres meses. Por más que Fey tiene actualmente quistes en ambos ovarios, no le causan ansiedad. “No están llenos de líquido, por lo que no son causa de preocupación en este momento”, dijo.

A veces se requieren medidas conservadoras cuando la paciente tiene quistes ováricos hemorrágicos. “Tratamos de corregir el problema subyacente de sangrado y observar a la paciente muy de cerca en el hospital hasta que los síntomas mejoran”, dijo James. Pero en otras ocasiones, se requiere cirugía para extraer un quiste u ovario dañado, particularmente ante dolor agudo o mucho sangrado.

Los anticonceptivos pueden prevenir que se formen quistes ováricos al inhibir la ovulación. Las pastillas que combinan progesterona y estrógeno en una misma dosis (monofásicas), las inyecciones de Depo-Provera y los implantes subdérmicos que contienen la hormona etonogestrel son eficaces. “Solo estos métodos protegen a las mujeres de quistes ováricos hemorrágicos”, indicó James. Sin embargo, no funcionan las pastillas con solo progestina ni los dispositivos intrauterinos con levonorgestrel, que a menudo se les receta a las mujeres con trastornos de sangrado que tienen menorragia (mucho flujo menstrual), agregó.

Mayor difusión

Lo más probable es que en la mayoría de los casos, las mujeres no estén muy familiarizadas con los quistes ováricos. “Mi mamá tenía VWD leve pero nunca tuvo quistes”, indicó Connell. Gran parte de su información y apoyo proviene de su centro de tratamiento de la hemofilia. “Siempre estoy en contacto con mi enfermera en el centro de tratamiento, por lo que si en algún momento tengo problemas, simplemente la llamo”, dijo. “Ha sido una bendición cuando se trata de comunicarme con mis otros médicos sobre el plan para mí o cuándo debo medicarme”.

Los proveedores de atención médica también deben informarse sobre el riesgo de quistes ováricos hemorrágicos en mujeres con trastornes de sangrado. “Hemos diseminado información sobre esto en la última década, por lo que están más informados al respecto”, aseguró James. Las pacientes también pueden tomar la iniciativa. “Incluso de adolescentes, las mujeres deben iniciar esta conversación”.