Si usted o un familiar recibe atención en un centro de tratamiento de la hemofilia (hemophilia treatment center, HTC), es posible que haya escuchado el término “340B”, pero quizá no sepa mucho sobre lo que significa.
“El Programa Federal de Precios de Medicamentos 340B (340B Drug Pricing Program) es una de las principales razones por las que los HTC pueden brindar atención integral y de alta calidad a los pacientes y sus familias”, señala Jeff Blake, presidente y director ejecutivo de Hemophilia Alliance (recurso en inglés), una organización nacional de membresía de los HTC que participan en el Programa de Precios de Medicamentos 340B.
“Siempre digo que, si un HTC es sólido, es porque los pacientes apoyan el programa de farmacia del HTC”, dice Blake.
Siga leyendo para obtener más información sobre cómo funciona el Programa de Precios de Medicamentos 340B y por qué es fundamental para la sostenibilidad de un HTC.
¿Qué es el Programa de Precios de Medicamentos 340B?
El Programa de Precios de Medicamentos 340B es una iniciativa federal creada en 1992 que permite a hospitales y clínicas elegibles, conocidos como “entidades cubiertas”, comprar determinados medicamentos para pacientes ambulatorios a precios reducidos y luego reinvertir esos ahorros en personal, educación, actividades de divulgación y otros servicios para los pacientes que atienden.
Actualmente, aproximadamente 120 de los 140 HTC del país participan en el Programa de Precios de Medicamentos 340B. Para cumplir los requisitos, un HTC debe pasar por un proceso federal de subvenciones supervisado por la Health Resources and Services Administration (HRSA). Ocho centros regionales principales revisan las solicitudes y determinan qué clínicas cumplen los requisitos para convertirse en HTC financiados por la HRSA que luego pueden participar en un Programa de Precios de Medicamentos 340B.
Cómo los ingresos de las farmacias 340B benefician a los centros de tratamiento de la hemofilia
Una vez que un HTC cumple con los requisitos para ser una entidad cubierta, puede crear su propio programa de farmacia y pedirles a los pacientes que consideren utilizarla para obtener sus medicamentos para los trastornos hemorrágicos.
Según Blake, los ingresos provenientes del programa están estrictamente regulados. “Un HTC debe utilizar todos los ingresos que obtiene a través del programa 340B para destinarlos nuevamente a servicios de atención de los pacientes, programas y actividades educativas”, explica Blake.
“Cada año, un HTC debe informar a su centro regional principal los ingresos que obtuvo, los gastos que asignó y los programas y servicios que financió con ese dinero”, señala. “Hay requisitos estrictos de presentación de informes; no pueden simplemente decidir gastar ese dinero en algo que no esté relacionado, como un estacionamiento”.
Otras formas en que los pacientes pueden recibir sus medicamentos
Incluso cuando un HTC cuenta con una farmacia 340B, no todas las personas que reciben atención en el HTC pueden obtener sus medicamentos allí. Esto se debe a que algunos planes de seguro médico tienen contratos con farmacias especializadas específicas, lo que puede limitar las opciones disponibles para las familias.
“Puede ocurrir que un paciente diga: ‘Quiero utilizar la farmacia de su centro de tratamiento de la hemofilia’, pero cuando la farmacia del HTC verifica los beneficios y trata de obtener una autorización previa para dispensar el medicamento, el paciente se entera de que tiene que utilizar una farmacia especializada en su lugar”, dice Blake.
En esas situaciones, el equipo del HTC, en algunos casos con la ayuda de Hemophilia Alliance, puede intervenir para hablar con el plan de seguro médico o el empleador sobre si permitir que la farmacia del HTC dispense los medicamentos podría ser una opción rentable que mantenga los medicamentos y la atención especializada estrechamente vinculados.
Cómo el apoyo a los programas 340B ayuda a mantener una atención sólida en los HTC
Según Blake, al apoyar a los HTC, los programas de farmacia 340B, en última instancia, benefician a los pacientes y sus familias.
“A nivel nacional, los HTC brindan la atención más integral y de mayor calidad, y para seguir brindando esa atención de alta calidad y servicios integrales, los HTC necesitan contar con programas de farmacia 340B sólidos que generen los ingresos necesarios para pagar los salarios del personal y financiar esos programas y servicios”.
Los ingresos de los programas 340B ayudan a financiar servicios importantes de los que dependen las familias, incluida la atención brindada por enfermeros coordinadores, trabajadores sociales, fisioterapeutas y otros especialistas.
Estos ingresos también ayudan a financiar las clínicas itinerantes, donde los equipos de los HTC se trasladan a distintas partes de un estado para brindar atención a pacientes que no pueden recorrer largas distancias, así como las consultas de telesalud, que facilitan que las familias de zonas rurales o desatendidas mantengan el contacto con especialistas.
Blake dice que, cuando habla con la comunidad de personas con trastornos hemorrágicos sobre los programas 340B, todo se reduce al mismo mensaje fundamental: “El apoyo de los pacientes al programa 340B es esencial para la sostenibilidad de los centros de tratamiento de la hemofilia y la atención que brindan”.