A basset hound

¡Sí, los perros también pueden tener la enfermedad de von Willebrand!

El trastorno hemorrágico más frecuente en las personas también es el más frecuente en los perros.
Author: Ian Landau

Cuando pensamos en los trastornos genéticos de los perros, la displasia de cadera, los defectos cardíacos y la epilepsia probablemente sean algunos de los que se nos ocurran. Lo que quizás no pensemos es en la enfermedad de von Willebrand (von Willebrand disease, VWD), el trastorno hemorrágico causado por la ausencia de la proteína de coagulación del factor de von Willebrand o por defectos en ella. Pero, si su perro tiene alguno de los siguientes síntomas, podría tener VWD:

• Sangrado frecuente de la nariz

• Sangrado de las encías

• Sangrado prolongado después de una herida o una cirugía

• Sangre en las heces o la orina

• Hematomas

Los que están familiarizados con la VWD reconocerán estas señales como las mismas que se presentan con frecuencia en las personas. Y, así como la VWD afecta a hombres y a mujeres por igual, puede diagnosticarse a cualquier edad y se presenta en personas de cualquier raza o etnia, cualquier tipo de perro puede tener VWD: macho o hembra, viejo o joven, de raza o mestizo. Los perros también pueden ser portadores de VWD.

Sin embargo, con los años, los veterinarios han descubierto que hay mayor incidencia de VWD en algunas razas. El dóberman pinscher es afectado con mayor frecuencia, mientras que otras razas comunes propensas a tener VWD incluyen: pastor alemán, cobrador dorado, boyero de montaña bernés, perro pastor de las islas Shetland, caniche estándar, welsh corgi (Pembroke), basset hound y schnauzer miniatura.

Qué hacer si su perro tiene síntomas hemorrágicos

Si observa alguno de los síntomas mencionados, lleve a su perro al veterinario. Sin embargo, a menudo el primer indicio de que un perro tiene VWD aparece en el mismo consultorio del veterinario, cuando la mascota es castrada o capada y presenta hemorragias imprevistas. Se pueden realizar diversas pruebas para diagnosticar la afección médica, incluida una prueba genética y un análisis de sangre para medir los niveles del factor de von Willebrand.

El cuidado de un perro con VWD depende de la gravedad de la enfermedad. Al igual que en los humanos, a los perros se los puede diagnosticar con VWD tipo 1, 2 o 3 y el tipo 1 es la forma más frecuente y, en general, menos grave. Esta afección médica no tiene cura, pero es controlable. En perros con VWD leve a moderada, la hemorragia causada por una lesión generalmente se controla con vendas, suturas o puntos líquidos. Si un perro necesita una cirugía, podría requerir con anticipación una infusión de crioprecipitado, un hemoderivado que contiene el factor de von Willebrand. Los perros con formas más graves de VWD deben ser monitoreados de cerca en busca de hemorragias y pueden necesitar transfusiones periódicas de sangre. Los dueños deben evitar darles a sus mascotas determinados medicamentos, incluidos antihistamínicos, aspirina, antiinflamatorios no esteroideos, antibióticos del tipo sulfamidas y penicilina, ya que pueden causar hemorragias.

¿Debe examinar a su perro?

La respuesta sencilla es: hable con su veterinario. Si su perro es de las razas de riesgo y usted ha observado alguna de las señales de VWD, probablemente examinarlo sea una buena idea. Si planea cruzar a su perro, antes se debe hacer un examen de detección de VWD. Aunque una mascota no tenga síntomas, puede tener VWD o podría ser portadora. Si la prueba indica que su perro tiene VWD o es portador, sin dudas no debe cruzarlo con otro animal con VWD y algunos veterinarios aconsejan ni siquiera cruzarlo.


Trastornos hemorrágicos, perros y personas

Puede ser sorprendente al principio que un perro pueda tener el mismo trastorno hemorrágico genético poco frecuente que una persona. Pero, si se tiene en cuenta que los perros y los humanos comparten algo del mismo material genético, ya no parece tan raro. Los perros también tienen trastornos hemorrágicos genéticos incluso menos frecuentes como hemofilia A, hemofilia B y deficiencia del factor II y del factor VII. De hecho, los perros cumplen una función histórica y distinguida en la investigación y el tratamiento de los trastornos hemorrágicos, especialmente la hemofilia A. Desde 1947, se ha atendido y estudiado a una colonia de perros con hemofilia A y B (y también algunos con VWD) en la University of North Carolina, en el Francis Owen Blood Research Laboratory de Chapel Hill. Entre otros avances, la colonia de esta universidad es responsable del desarrollo de la prueba del tiempo de tromboplastina parcial que se utiliza para diagnosticar la hemofilia y del descubrimiento de que el gen responsable de la hemofilia está en el cromosoma X. A lo largo de los años, la colonia también ha participado en la investigación de la VWD.