¿Qué sucede cuando hay una hemorragia articular?

¿Qué esperar de este problema hemorrágico tan común?

Una hemorragia articular es uno de los tipos de sangrado más comunes en las personas hemofílicas. Una persona con un caso grave de hemofilia puede experimentar una hemorragia articular entre dos y tres veces en un mes. Sin embargo, una persona con un caso leve de hemofilia podría tener este problema solo si se ve sometido a algún tipo de trauma o cirugía mayor.

¿Cómo se produce una hemorragia articular?
Cuando una articulación se encuentra bajo presión durante las actividades diarias, como caminar o subir las escaleras, la membrana sinovial, que es la capa de células sanguíneas que protege y lubrica la articulación, puede sangrar cuando se estira, pellizca o hala.

Aunque el sistema de coagulación regular del organismo impide o detiene el sangrado, cuando una persona es hemofílica el sangrado no cesa y se produce una hemorragia articular.

Las zonas más propensas a las hemorragias articulares son las rodillas, los codos y los tobillos, pero también pueden presentarse en las caderas, hombros y dedos de las manos y los pies. Es poco común que las hemorragias articulares se presenten en la columna, costillas, cráneo y pelvis, debido a que estas articulaciones no tienen membranas sinoviales.

Si la hemorragia articular reaparece con frecuencia, los tendones y ligamentos que rodean la articulación podrían encogerse, lo que reduciría la capacidad de movimiento de dicha articulación.

La actividad física regular puede ayudar a prevenir las hemorragias articulares, debido a que los músculos fuertes contribuyen a mantener las articulaciones estables y con menor probabilidad de sangrado.

Síntomas comunes de las hemorragias articulares

  • Sensación de burbujeo o cosquilleo en la articulación.
  • Dolor en la articulación (un niño podría parecer estar llorando sin razón).
  • La piel que cubre la articulación afectada se siente tibia al tacto. (un niño podría decir que sus articulaciones se “sienten tibias por dentro”).
  • Inflamación de la articulación.
  • Disminución de la capacidad de mover la articulación (un niño podría cojear, tener problemas para caminar o para usar sus manos).
  • Renuencia a usar un brazo o una pierna (un niño podría no ser capaz de alcanzar un objeto o utilizaría la mano que, por lo general, no usa).

¿Cómo controlar una hemorragia articular?
• Trátela con un factor de coagulación.

• Reposo, hielo, compresión y elevación (rest, ice, compression, elevation, R.I.C.E) podrían ayudarlo a aliviar el dolor.

• Si sospecha que hay sangrado en la cabeza, garganta, espalda o estómago, podría estar en riesgo su vida. Llame de inmediato a su Centro de Tratamiento de la Hemofilia (Hemophilia Treatment Center, HTC) y acuda a la sala de emergencias o llame al 911.