Los días cálidos y soleados nos invitan a estar al aire libre, ser más activos y viajar. Aunque estas actividades son beneficiosas para nuestra salud física y mental, también pueden suponer un enorme desafío para las personas con trastornos hemorrágicos, como la hemofilia y la enfermedad de von Willebrand (EVW).
Sin embargo, si nos esforzamos por planificar un poco más y tomamos las precauciones necesarias, es posible disfrutar de la temporada.
"Ten un verano estupendo. Haz planes divertidos", dice Tami Bullock, enfermera titulada certificada (RN-BC) y licenciada en enfermería (BSN), coordinadora de enfermería en el Iowa Hemophilia and Thrombosis Center, en Iowa City. "Pero toma las precauciones necesarias y mantente a salvo".
Esto es lo que debes tener en cuenta.
Incrementar nuestro nivel de actividad puede provocar más lesiones
El mayor riesgo del verano no es necesariamente el calor como tal, sino el aumento de la actividad.
"En verano, nos llegan casos de lesiones más bien relacionadas con actividades al aire libre, como rasguños y moretones", afirma Bullock. "La gente está mucho más activa y tiende a lesionarse más".
Eso no quiere decir que quienes padecen trastornos hemorrágicos deban evitar las actividades recreativas al aire libre. Todo lo contrario.
"En verano, andan en bicicleta, hacen senderismo y corren, todas actividades que promovemos", afirma Bullock.
La actividad física ayuda a mejorar la movilidad articular, la fuerza muscular y la salud ósea; reduce el riesgo de hemorragias articulares espontáneas, y favorece el estado de ánimo y la autoestima, entre muchos otros beneficios, según una investigación publicada en la revista de la Fundación Nacional de Trastornos Hemorrágicos "Jugando a lo seguro: trastornos hemorrágicos, deportes y ejercicio".
La clave está en la preparación. Sigue aplicando las mismas medidas de seguridad que utilizas durante todo el año, incluyendo el uso de equipo de protección adecuado y el cumplimiento de las recomendaciones de tu equipo sanitario sobre actividades y prevención de lesiones. Esto incluye el uso de repelente de insectos y protector solar para minimizar la irritación cutánea.
El calor y la deshidratación pueden afectar al tratamiento
Otro riesgo del calor del verano es el efecto que tiene sobre los tratamientos de los trastornos hemorrágicos.
Bullock afirma que "la deshidratación no aumenta realmente el riesgo de hemorragia", aunque puede dificultar las infusiones en algunas personas.
"Si alguien está en tratamiento profiláctico con un producto de reemplazo de factores por vía intravenosa y está deshidratado (recurso en inglés), podría complicarse su acceso venoso", explica. "Podrían tener más problemas con las venas durante la infusión". Tener a mano una botella reutilizable de agua potable durante todo el día es la forma más fácil y eficaz de reducir esos riesgos.
El calor del verano también plantea consideraciones adicionales en torno a DDAVP (desmopresina) (recurso en inglés), un medicamento hormonal sintético que se utiliza antes de las intervenciones y tras los episodios hemorrágicos.
"En el caso de las personas que toman DDAVP, es necesario restringir la ingesta de líquidos", explica. "En ocasiones, ese medicamento por sí solo puede provocar dolores de cabeza, enrojecimiento y síntomas similares a los que se experimentan cuando se tiene demasiado calor".
Los planes de verano pueden alterar los cronogramas de tratamiento
Las personas con trastornos hemorrágicos dependen de rutinas para cumplir con su tratamiento (recurso en inglés); sin embargo, los planes de verano, repletos de campamentos, programas juveniles, vacaciones y excursiones de jornadas completas, tienden a interferir con todo eso.
"Una de las preocupaciones es saltarse dosis o hacer algún viaje y no tener acceso a la medicación", explica Bullock.
La enfermera invita a las personas a pensar con antelación en cómo sus planes de verano pueden alinearse con sus rutinas de tratamiento. Tu centro para el tratamiento de la hemofilia (HTC) puede sugerirte soluciones.
Por ejemplo, Bullock explica: "Si alguien suele administrarse su tratamiento profiláctico el viernes por la noche, pero sabe que tiene un torneo de béisbol que se extenderá todo el día a partir del sábado por la mañana, podríamos decirle: 'Espera y mejor tómatela el sábado por la mañana, antes del torneo'. Buscamos que tu factor de coagulación sea el más elevado cuando estés más activo".
Señala que las personas que no necesitan rutinas de tratamiento muy estructuradas también deben tener cuidado con las alteraciones de sus cronogramas.
"Las personas que utilizan terapias sin factor de reemplazo no sufren de hemorragias, por lo que esas dosis permanecen en sus refrigeradores y, como dice el dicho, 'ojos que no ven, corazón que no siente'", explica Bullock. "Y luego cuando deciden viajar a otro estado, no tienen acceso al factor de reemplazo cuando lo necesitan".
Si este verano planeas asistir a eventos de jornada completa y realizar viajes de larga distancia, te recomienda ponerte en contacto con tu HTC con antelación para revisar tu plan de tratamiento y recibir asesoramiento.
"Viajar requiere, sin ninguna duda, cierta planificación previa", afirma. "Ten siempre un plan A, un plan B y un plan C a mano".
El calor del verano puede dañar los medicamentos
El almacenamiento de los medicamentos es un tema aparte que merece atención durante los meses más cálidos.
"No me canso de recordarles a las personas la importancia de almacenar sus medicamentos (recurso en inglés)", dice Bullock. "Los medicamentos se mantienen estables a temperatura ambiente en períodos de tiempo diferentes".
Ha tenido casos de personas que hacen todo lo posible por proteger sus medicamentos de camino a su destino, pero que, por un refrigerador de hotel en mal funcionamiento, estos terminan congelándose; también ha tenido casos de personas que se olvidan su factor de reemplazo en la playa.
A los que utilizan enfriadoras durante sus viajes, suele aconsejarles que guarden los medicamentos allí y renueven periódicamente el hielo, ya que así es más fácil controlar la temperatura.
Los requisitos de conservación varían según el producto, por lo que recomienda revisar el prospecto del medicamento concreto. Ante la duda de si un tratamiento específico se calentó o enfrió de más, "la respuesta rápida es ponerse en contacto con su farmacia", afirma. "Realmente depende de las circunstancias".