Transferring Colleges: The Do’s and Don’ts

Pautas para el cambio de universidad

Los estudiantes con enfermedades crónicas necesitan planificar con anticipación
Author: Leslie Quander Wooldridge
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Jorge de la Riva Jr. se transfirió de la University of Texas en San Antonio a la University of Houston para seguir su objetivo de especializarse en ingeniería química. De la Riva tiene hemofilia A grave. Él no es la única persona que ansía un cambio. Más de 1/3 de los estudiantes nuevos se cambian de universidad al menos una vez antes de obtener sus licenciaturas, según un informe de 2015 del centro National Student Clearinghouse Research Center. Además, casi la mitad de los estudiantes que cambiaron de universidad lo hicieron más de una vez.

 

Después de que bajaron sus calificaciones en la escuela secundaria, Nikole Scappe, que padece la enfermedad de von Willebrand, se tomó un tiempo libre para pensar bien cuáles serían sus próximos pasos. Luego, se inscribió en la universidad comunitaria de dos años. Ahora, la nativa de Coraopolis, Pennsylvania, asiste a La Roche College, una universidad de cuatro años en Pittsburgh.

 

Al igual que Scappe, algunos estudiantes se transfieren de universidades de dos años a otras de cuatro años. Otros, como de la Riva, cambian por motivos financieros o por una mejor opción. Para cualquier estudiante, es fundamental analizar bien el cambio antes de comenzar con el proceso de transferencia. Y cuando se tiene un trastorno hemorrágico, la investigación previa debería incluir las consideraciones académicas y no académicas.

 

Si está meditando un cambio académico, tenga en cuenta las cosas que debe y que no debe hacer:

 

confirme si la universidad nueva está acreditada. “Esto es lo primero que los estudiantes necesitan saber”, dice Don Molter, MS Ed, asesor profesional veterano del Indiana Hemophilia & Thrombosis Center en Indianápolis. La falta de acreditación es un problema particular de las universidades con fines de lucro. Si estas universidades cierran, es posible que los créditos de los estudiantes no sirvan para nada. “Hable con su trabajador social en su centro de tratamiento para la hemofilia (HTC, por sus siglas en inglés) sobre qué escuelas están acreditadas”, aconseja Molter. “Se ahorrará muchísimo dinero y angustias”.

 

NO termine ahogado en préstamos. Si no puede pagar la universidad de sus sueños, piense en alternativas. “Actualmente, con la Solicitud Gratuita de Ayuda Federal para Estudiantes, a usted solo se le permite obtener un préstamo para estudiante por un monto máximo de $3,500 anuales”, dice Molter.

 

“Si está interesado en una beca, no dé por sentado que usted califa solo por tener el trastorno hemorrágico”, advierte Molter. “Necesita un currículum completo”, dice. Eso significa participar en actividades escolares, ofrecerse como voluntario en la comunidad y trabajar o hacer pasantías en su campo.

 

confirme los estándares de ingreso. “La mayoría de las universidades solicitan un año completo de créditos”, menciona Molter. Tenga en cuenta que esos requisitos pueden variar de acuerdo con cada universidad. Comience el proceso el semestre previo al que desea transferirse, porque lleva tiempo obtener las cartas de recomendaciones de los profesores y confirmar los créditos necesarios.

 

tenga en cuenta registrarse como estudiante con una discapacidad. Si usted tiene un trastorno hemorrágico grave, este paso puede protegerle si falta a una clase por motivos de salud o si necesita ciertas adaptaciones. “Hay muchos recursos que se ofrecen a los estudiantes que posiblemente no necesitemos, tal como tener prioridad para el registro, pero es bueno contar con ellos”, dice de la Riva. “Nunca quiero tener que elegir entre la formación académica y la salud”.

 

NO se olvide de sus necesidades médicas. Tenga en cuenta la distancia que tendrá que caminar entre las clases en la nueva universidad y si está físicamente apto para hacerlo. Si usted se infunde a sí mismo y vivirá en el campus, verifique si tendrá un refrigerador para los suministros. Averigüe si le pueden entregar suministros, en caso de ser necesarios. “Sepa dónde se encuentra el HTC más cercano, póngase en contacto con ellos y conozca personalmente quiénes trabajan allí”, dice de la Riva. El personal del HTC puede ayudarle a gestionar estas tareas. Además, puede ayudarle con las modificaciones que tendrá que hacer. Recuerde: Ellos están en su equipo, y usted nunca está solo.

 

tenga en cuenta informar sobre su situación, según sea adecuado. Usted no tiene que contarles a todas las personas que conozca sobre su salud, pero considere hablar sobre ella con las personas cercanas, especialmente con los compañeros de habitación y con los profesores. “No ignore ni pretenda que no tiene un trastorno hemorrágico”, dice Scappe. “He aprendido que la salud viene primero, en segundo lugar la familia y luego la universidad”.

 

Por último, cuando cambia de universidad, tenga en cuenta cómo manejará la hemofilia y el trabajo escolar. Planificar en detalle y con anticipación le ayudará a realizar una transición exitosa hacia el nuevo campus.

 

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